MUNDO ECOLOGICO VIRTUAL
martes, 4 de junio de 2013
FACTORES BIOTICOS Y ABIÓTICOS
FACTORES BIOTICOS.
Todos los factores químico-físicos del ambiente son llamados factores abióticos (de a, "sin", y bio, "vida). Los factores abióticos más conspicuos son la precipitación (lluvia más nevadas) y temperatura; todos sabemos que estos factores varían grandemente de un lugar a otro, pero las variaciones pueden ser aún mucho más importantes de lo que normalmente reconocemos.
No es solamente un asunto de la precipitación total o la temperatura promedio. Por ejemplo, en algunas regiones la precipitación total promedio es de más o menos 100 cm por año que se distribuyen uniformemente por el año. Esto crea un efecto ambiental muy diferente al que se encuentra en otra región donde cae la misma cantidad de precipitación pero solamente durante 6 meses por año, la estación de lluvias, dejando a la otra mitad del año como la estación seca.
FACTORES ABIÓTICOS:
Todos los factores químico-físicos del ambiente son llamados factores abióticos (de a, "sin", y bio, "vida). Los factores abióticos más conspicuos son la precipitación (lluvia más nevadas) y temperatura; todos sabemos que estos factores varían grandemente de un lugar a otro, pero las variaciones pueden ser aún mucho más importantes de lo que normalmente reconocemos.
No es solamente un asunto de la precipitación total o la temperatura promedio. Por ejemplo, en algunas regiones la precipitación total promedio es de más o menos 100 cm por año que se distribuyen uniformemente por el año. Esto crea un efecto ambiental muy diferente al que se encuentra en otra región donde cae la misma cantidad de precipitación pero solamente durante 6 meses por año, la estación de lluvias, dejando a la otra mitad del año como la estación seca.
FACTORES ABIÓTICOS:
Un ecosistema siempre involucra a más de una especie vegetal que interactúan con factores abióticos. Invariablemente la comunidad vegetal está compuesta por un número de especies que pueden competir unas con otras, pero que también pueden ser de ayuda mutua.
Pero también existen otros organismos en la comunidad vegetal: animales, hongos, bacterias y otros microorganismos. Así que cada especie no solamente interactúa con los factores abióticos sino que está constantemente interactuando igualmente con otras especies para conseguir alimento, cobijo u otros beneficios mientras que compite con otras (e incluso pueden ser comidas). Todas las interacciones con otras especies se clasifican comofactores bióticos; algunos factores bióticos son positivos, otros son negativos y algunos son neutros.
EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA DESTRUCCIÓN DE LA CAPA DE OZONO
Se llama cambio climático a la modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional. Tales cambios se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros meteorológicos: temperatura, presión atmosférica, precipitaciones, nubosidad, etc
El término suele usarse de manera poco apropiada, para hacer referencia tan solo a los cambios climáticos que suceden en el presente, utilizándolo como sinónimo de calentamiento global.
¿QUÉ ES EL CALENTAMIENTO GLOBAL?
El término Calentamiento Global se refiere al aumento gradual de las temperaturas de la atmósfera y océanos de la Tierra que se ha detectado en la actualidad, además de su continuo aumento que se proyecta a futuro.
Si se revisa el gráfico de las temperaturas de la superficie terrestre de los últimos 100 años, se observa un aumento de aproximadamente 0.8ºC, y que la mayor parte de este aumento ha sido en los últimos 30 año.
LA DESTRUCCIÓN DE LA CAPA DE OZONO
Los Efectos que el hombre ha ejercido en la Atmósfera, a partir de la Revolución Industrial, han significado drásticos y perceptibles cambios en su composición, amenazando todo el Biosistema.
El ozono, ubicado en la Estratosfera como capa entre 15 y 30 km. de altura, se acumula en la atmósfera en grandes cantidades, y se convierte en un escudo que nos protege de la radiación ultravioleta que proviene del sol haciendo posible la vida en la Tierra
LA BIOSFERA
La capa exterior del planeta Tierra puede ser dividida en varios compartimentos: la hidrosfera (o esfera de agua), la litosfera (o ámbito de los suelos y rocas), y la atmósfera (o la esfera de aire). La biosfera (o la esfera de la vida), a veces descrita como "el cuarto sobre" es la materia viva del planeta, o la parte del planeta ocupada por la vida. Alcanza así en los otros tres ámbitos, aunque no hay habitantes permanentes de la atmósfera. En relación con el volumen de la Tierra, la biosfera es sólo la capa superficial muy delgada que se extiende 11.000 metros bajo el nivel del mar a 15.000 metros por encima.
La biosfera contiene grandes cantidades de elementos tales como carbono, nitrógeno, hidrógeno y oxígeno. Otros elementos, tales como el fósforo, calcio y potasio, también son esenciales a la vida, aún están presentes en cantidades más pequeñas. En el ecosistema y los niveles de la biosfera, es un continuo reciclaje de todos estos elementos, que se alternan entre los estados minerales y orgánicos.
Aunque hay una ligera entrada de la energía geotérmica, la mayor parte del funcionamiento de los ecosistemas se basa en la aporte de la energía solar. Las plantas y los microorganismos fotosintéticos convierten la luz en energía química mediante el proceso de fotosíntesis, lo que crea la glucosa (un azúcar simple) y libera oxígeno libre. La glucosa se convierte así en la segunda fuente de energía que impulsa el ecosistema. Parte de esta glucosa se utiliza directamente por otros organismos para la energía. Otras moléculas de azúcar pueden ser convertidas en otras moléculas como los aminoácidos. Las plantas usan alguna de estos azúcares, concentrado en el néctar, para atraer a los polinizadores para la ayuda en la reproducción.
La biosfera y sus problemas La respiración celular es el proceso mediante el cual los organismos (como los mamíferos) rompen de glucosa hacia abajo en sus mandantes, el agua y el dióxido de carbono, por lo tanto, recuperar la energía almacenada originalmente dio el sol a las plantas. La proporción de la actividad fotosintética de las plantas y otros fotosintetizadores a la respiración de otros organismos determina la composición de la atmósfera de la Tierra, en particular su nivel de oxígeno. Las corrientes de aire globales unen la atmósfera mantieniendo casi el mismo equilibrio de los elementos en áreas de intensa actividad biológica y las áreas de la actividad biológica ligera.
La deforestación en México.
Una de las más grandes preocupaciones ambientales de las últimas décadas ha sido la imparable pérdida de bosques alrededor del mundo. De acuerdo con el reporte “La situación de los bosques del mundo 2007″ de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la deforestación a nivel mundial es de alrededor de 13 millones de hectáreas por año. De esta manera, a lo largo de los 15 años transcurridos entre 1990 y 2005, el mundo perdió el 3 por ciento de su superficie forestal total.
Mexico no escapa de esta problemática, ubicándose en el sexto lugar a nivel mundial entre los países con mayor deforestación y ganándose la medalla de plata en América Latina, detrás de Brasil. Algunos investigadores indican que de continuar las tendencias actuales, las selvas tropicales mexicanas habrán desaparecido antes del año 2050.
Hay que anotar que las estimaciones sobre la deforestación en México son muy variadas, yendo de las 300 mil hasta las 1.5 millones de hectáreas por año. Esta falta de consistencia se debe en gran medida al uso de metodologías y definiciones diferentes, aunque también hay un claro toque de manipulación que se hace evidente en las cifras recientes oficiales (mismas que se entregan a la FAO) que sitúan a la deforestación entre las 300 y las 400 mil hectáreas por año. Esto resulta sumamente sorprendente ya que antes de 2003 esas mismas cifras superaban las 600 mil hectáreas. Evidentemente no hubo ningún acto político o milagroso que redujera a la mitad de un año a otro el ritmo de deforestación. Estudios independientes, como aquel preparado por el Instituto de Geografía de la UNAM en 2001, confirman que la cifra es más cercana a las 600 mil hectáreas por año y que se trata de una tendencia persistente.
“México pierde 600 mil hectáreas de bosques al año”.
La problemática de la pérdida de bosques y selvas es especialmente significativa para México por ser uno de los países megadiversos del mundo. Se calcula que alrededor del 10 por ciento de la diversidad global de especies se concentra en el territorio mexicano, y México se ubica en el quinto lugar en número de especies de plantas, cuarto en anfibios, segundo en mamíferos y primero en reptiles. Por otro lado, los bosques mexicanos de pinos y encinos son los más ricos del planeta, compuestos por 55 especies de pinos (85% de las cuales son endémicas) y 138 especies de encinos.
Por supuesto, la importancia de los bosques mexicanos no se limita a su riqueza biológica. Representan el sustento económico de miles de familias y brindan servicios ambientales invaluables para la sociedad como la captación y purificación del agua, la conservación del suelo, la captación de carbono, el control de las inundaciones, entre muchos otros.
CAUSAS:
Al analizar las causas de la deforestación es muy importante reconocer la existencia tanto de causas inmediatas (o directas) como de causas subyacentes (o indirectas).
Las principales causas directas incluyen la transformación de selvas en terrenos agrícolas y ganaderos; la recolección intensiva de leña como combustible; la agricultura itinerante de roza, tumba y quema; la tala comercial; algunos desastres naturales como los incendios, entre otros. Hay amplio consenso de que el elemento de mayor peso es el desmonte provocado por la expansión de la ganadería y la agricultura. De acuerdo a varios estudios, la agricultura itinerante es responsable del 35 por ciento de la deforestación en América Latina y el Caribe, mientras que en Asia y África el porcentaje aumenta a 49 y 70 por ciento respectivamente. La expansión ganadera, por su parte, es la causa directa de mayor peso en América Latina, atribuyéndosele un 65 por ciento. Por otro lado, aún no existe un consenso similar en cuanto al papel que juega la extracción comercial de maderas.
Tampoco hay consenso sobre las principales causas subyacentes, y parece ser que dependen en gran medida del contexto. No obstante, las más aludidas son los incrementos en los precios agrícolas, el aumento de la producción agrícola, la construcción de caminos de acceso a áreas boscosas, el incremento de la población, y políticas de fomento a la agricultura y la ganadería extensivas, y a la colonización agraria.
Es un hecho que en México el cambio de uso de suelo forestal a actividades agrícolas y ganaderas es una de las principales fuentes de eliminación de la superficie forestal. Los terrenos dedicados a la ganadería y la agricultura se han venido expandiendo continuamente. De la década de 1970 a 1993 éstos aumentaron su extensión en 6.4 millones de hectáreas, y de 1993 al 2002 se incrementaron en casi 3 millones de hectáreas según datos oficiales.
No obstante, es importante tener en cuenta los factores indirectos que explican por qué se ha favorecido esta expansion agrcola y ganadera, en lugar de una silvicultura sustentable. Entre esos factores están los proyectos gubernamentales de colonización y desarrollo. Por ejemplo, tuvo un gran impacto el reparto de tierras que se hizo en el sexenio de Adolfo López Mateos (1958-1964) como respuesta a las demandas de más de dos millones de campesinos sin tierras- que implicó abrir la selva tropical húmeda a la colonización. Por otra parte, en las décadas de 1960 y 1970 se creó una serie de proyectos de desarrollo, como el Plan Chontalpa y el Plan Balancán-Tenosique, con la intención de convertir grandes extensiones de selva tropical en tierras de cultivo y pastizales para la ganadería. Estos planes implicaron no sólo el desperdicio irrecuperable de recursos forestales sino que los resultados agropecuarios se han vuelto mediocres dado que los suelos no son aptos para estas actividades, y se han degradado rápidamente.
“Alrededor del 10% de los árboles plantados en las campañas de reforestación sobreviven.”
De manera paralela, históricamente ha habido una falta de apoyo al sector forestal.
Los proyectos de construcción de carreteras en zonas con bosques y selvas son otro factor indirecto importante detras de la deforestación. Estas carreteras permiten que los taladores ilegales se introduzcan más fácilmente y “descremen” los bosques, es decir que extraigan los árboles más preciados. Eventualmente, es probable que un bosque descremado sea desmontado para uso agrícola, ganadero o urbano. Es por esta razón que resulta alarmante la construcción de la carretera Lerma-Tres Marías que pasaráa por el corredor biológico Chichinautzin, la reserva estatal Otomí-Mexica, así como por los remanentes de las ciénagas del Lerma. Estos bosques contienen una gran riqueza natural y abastecen al Distrito Federal con gran parte del agua y aire que consume. Al impacto negativo del proyecto se suma el hecho de que la región ya está bien comunicada y no necesita con urgencia otras carreteras.
“Menos de 20% del presupuesto para el sector forestal fue canalizado a las comunidades y ejidos mexicanos quienes son dueños del 80% de los bosques y selvas del país.”
Por último, resalta el papel que han jugado las políticas centralizadas y unilaterales que no incluyen la participación campesina, sobre todo en lo que concierne a la creación de áreas protegidas y biosferas de conservación. Por ejemplo, la creación de la Reserva Integral de la Biósfera de Montes Azules en 1978 se hizo sin consultar a los habitantes y a especialistas de la región, por lo que cerca del 80 por ciento de la reserva quedó situada dentro de la comunidad lacandona que fue dotada con esos recursos desde 1972. De esta manera, el aprovechamiento sustentable de los bosques quedó anulado como opción productiva para los habitantes por lo que ante la falta de oportunidades de participación dentro de la reserva y frente a la ausencia de monitoreo gubernamental- su respuesta fue la tala ilegal selectiva y los desmontes. Casos similares han ocurrido en la Sierra de Santa Marta, Veracruz, y en los ejidos de Melchor Ocampo y El Paso, Michoacán, donde a partir de 1986 se creó la Reserva Especial de la Biósfera de la Mariposa Monarca.
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